Como prevenir la fractura de cadera en adultos mayores

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La Osteoporosis, la enfermedad ósea más común, afecta sobre todo a las mujeres y debilita los huesos a un ritmo más rápido de lo normal, haciéndolos frágiles y más propensos a romperse. Una leve caída o golpe que para el resto de la población pasaría sin pena ni gloria puede convertirse en una seria amenaza para los pacientes osteoporóticos. La complicación más grave es la fractura de cadera. Se estima que, en la Argentina, la prevalencia de fracturas de cadera es de aproximadamente 264/100.000 habitantes.

Existen tratamientos y pautas de estilo de vida que pueden disminuir considerablemente el riesgo de esta patología, así como minimizar sus consecuencias una vez que se ha producido. El principal motivo de preocupación es la elevada mortalidad que conlleva. La mortalidad en el primer año tras sufrir una fractura de cadera es de aproximadamente el 30 por ciento, otro 30 por ciento no recuperan la situación funcional previa y a muchos hay que ingresarlos en residencias y quienes componen el tercio restante logran volver a una situación parecida a la que tenían antes de la fractura.

¿Quién tiene más riesgo de sufrir una fractura de cadera?

Ante este panorama, identificar a las personas con más riesgo es crucial para poner en marcha medidas preventivas. Estos son los principales factores de riesgo:

  • Ser mujer. (relación 2,7:1)
  • La edad. (80% >70 años)
  • Estar diagnosticado de osteoporosis.
  • Haber sufrido una fractura ósea previa, principalmente de cadera, vertebral y del húmero.
  • Tener un peso bajo.
  • Una mayor tendencia a las caídas (por alteraciones visuales o debilidad muscular de miembros inferiores).
  • Estar tomando medicamentos que favorecen el descenso de la masa ósea, como los corticoides.
  • La ingesta de alcohol y tabaco.
  • Factores genéticos.
  • Enfermedades que fomentan el deterioro de la masa ósea, como la menopausia precoz (por debajo de los 45 años) o la enfermedad celiaca.

¿Cuáles son las medidas preventivas?

Prevenir la primera fractura debe ser la prioridad para evitar el subsiguiente deterioro. Para ello, existen diferentes medidas adaptadas a cada situación:

En caso de menopausia precoz, se puede administrar tratamiento hormonal sustitutivo durante un periodo de tiempo limitado. Posteriormente, y teniendo en cuenta la existencia de otros factores, se realizará una densitometría ósea y, en su caso, se planteará el tratamiento precoz con fármacos frente a la osteoporosis, como los bifosfonatos o denosumab. Salvo casos especiales, el tratamiento farmacológico se iniciará en personas mayores de 60 años.

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En la casa poner barandillas en las escaleras, evitar las alfombras y poner antideslizantes en el cuarto de baño. Use los zapatos adecuados. Para mantener sus pies firmes use zapatos antideslizantes, con suela de goma y de taco bajo. No camine por las escaleras o pisos en medias o en zapatos, zapatillas o pantuflas con suelas lisas.

Levántese lentamente de la cama o silla. Levantarse demasiado rápido puede causar que baje su presión arterial. Esto puede hacer que se sienta inestable o tambalee.

También es conveniente seguir las recomendaciones dietéticas para pacientes con osteoporosis. En primer lugar, ingerir una cantidad adecuada de calcio, en torno a 1.000-1.200 miligramos al día. Es preferible incorporarlo con la dieta que con suplementos. La leche, los yogures y el queso son alimentos ricos en calcio. Asimismo, hay que vigilar los niveles de vitamina D, que se sintetiza por la acción de los rayos ultravioleta sobre la piel, pero la capacidad de absorción disminuye con la edad y en los meses de invierno. Como es difícil suplementar la vitamina D a través de los alimentos, en este caso sí se recomienda el uso de suplementos, debidamente prescritos por el médico.

La práctica de ejercicio es fundamental para fortalecer los huesos. En personas mayores, se aconseja, fundamentalmente, caminar, siendo la recomendación general entre 30 y 40 minutos al día, al menos cinco veces a la semana. Esto mejora la estabilidad y la fuerza muscular, reduciendo el riesgo de caídas. Se desaconsejan los ejercicios violentos o con flexión o extensión. Si la persona presenta artrosis de cadera o rodilla es aconsejable realizar ejercicios sin impacto o deambulación, como yoga, tai chi, pilates, bicicleta fija o pedalera, aquagym o natación.

Dr. Eduardo Rio
Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología
Sanatorio Clínica Modelo de Morón

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